El cine del “prodigio” Xavier Dolan

0005677718
blog.slate.fr.

Bautizado como el “prodigio del cine” contemporáneo, Xavier Dolan salió victorioso el domingo pasado recibiendo el Gran Premio del Jurado en la 69ª edición de Cannes. De esta forma continúa su ascenso que despegó con “Los amores imaginarios” y maduró estética y temáticamente en “Mommy”.

Es una promesa para los conocedores del cine a nivel mundial. Ha realizado siete películas a sus 27 años y es llamado el nuevo “enfant terrible” del cine contemporáneo.

El joven empezó como actor en su película Yo maté a mi madre, donde el argumento maternofilial es una autobiografía en la que Dolan contó con pocos recursos pero que, sin embargo, recibió tres premios en la categoría Quincena de Realizadores en Cannes.

Al año siguiente volvió a seducir al jurado de este festival con Los amores imaginarios, llevándose el galardón Juventud. En esta película, donde Dolan interviene como actor y director, se abordan las relaciones no correspondidas a través de dos personajes que buscan conquistar a un joven que no se interesa por ellos.

El canadiense se ha acercado a la cultura popular al retratar con flashbacks y en tono sepia el video de la cantante Adele, que tiene más de un billón de reproducciones.

Al referirse a su última película “Juste la fin du monde” (2016), que fue nuevamente premiada en Cannes, Dolan aseguró que se trataba de una historia humana que se transmitía a través del silencio y con planos muy cerrados. Dijo que buscaba contar la historia de la mejor manera posible, sin buscar algún deslumbramiento estético.

Su ocupación por la narración y el acercamiento a los rostros de los personajes se percibe innegablemente en Mommy, con el que logró encumbrarse en el mundo del cine por mostrar el lado sensible y explosivo de una relación entre una madre y su hijo.

Protagonizada por Anne Dorval, quien ya participó en la primera película de Dolan, el drama se centra en la relación entre Diane y su hijo Steve, que presenta una conducta violenta y tiene trastorno de hiperactividad. La historia se ubica en un periodo “ficticio” del 2014 en Canadá, donde se aprueba una ley que permite a los padres internar a sus hijos menores de edad a centros psiquiátricos si estos presentan enfermedades.

Diane obtiene la custodia de Steve cuando este provoca un incidente. Entonces ambos empiezan a convivir juntos. Pero Diane cae en la cuenta de que vivirá un infierno a su lado y se vuelven un dúo un tanto peligroso a causa de sus constantes discusiones.

En una de esas peleas, Steve resulta herido y recibe la asistencia de una vecina tímida llamada Kyla. Ella se convertirá en un personaje accesorio que ayudará a Steve con sus estudios y acompañará a la familia hasta el momento en que vuelvan a separarse.

El resto de la historia cuenta con un acompañamiento musical que se coordina con las escenas dramáticas y de esta manera otorga profundidad a los personajes.

Este rol central encargado a la música es una de las características principales en las películas de este director, quien asegura que la música es “el alma de las películas”.

El foco de la película se encuentra en la acción de sus personajes, quienes están literalmente encerrados en un formato cuadrado (1:1) que difiere de la habitual visión panorámica (16:9) a la que estamos acostumbrados. No se trata de un simple ejercicio técnico. Dolan aseguró, tras ganar la Palma de Oro por esta película, que se decidió por este formato a pesar de que se privaba de muchas cosas a la hora de filmar.

“Pero me servía para centrar el foco del público sobre los personajes”, señaló.

tumblr_no8z8uLcUm1tus777o2_1280
tumblr.com.

Cuando sus personajes logran superar algunos conflictos y el ambiente parece desajustarse, finalmente encuentran momentos de respiración. Y en una de las secuencias más memorables, la pantalla se expande a su formato habitual.

Steve extiende sus brazos y genera una sensación de libertad. Así, el director funde el fondo y la forma de la historia. Aprisiona a sus personajes para luego liberarlos como si se tratara de un contacto con el interior de cada uno. Pero los momentos felices duran muy poco y el recuadro se normaliza ante la consciencia de los altibajos de la vida.

El efecto del primer cambio de encuadre es probablemente el clímax más emotivo y brillante de Mommy, que tras 130 minutos culmina con una escena ingeniosa que transmite un mensaje de victoria dirigido a las personas que carecen de esperanzas.

El director, de hecho, confiesa su predilección por los personajes victoriosos.

La atención por el uso de la imagen como alegoría de una emoción o un concepto es una característica del buen cine. Y la sexta película de Dolan cumple esta premisa, en síntesis, con un guión que sensibiliza a sus personajes. Es una promesa de excelencia.

Publicado en Última Hora.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s