Un terco pescador que defiende al guaraní

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Jazmín Bogarín y Emilio Barreto, en una escena de la película “Guaraní”. Foto: Gentileza.

El paraguayo Emilio Barreto interpreta a un terco abuelo pescador en la película “Guaraní”, dirigida por Luis Zorraquín y que tiene previsto su estreno para 2015. Conozca más sobre el actor en esta entrevista.

Atilio es un pescador venido a menos. Ya por cosas de la edad, y porque no lee ni escribe. Tampoco habla castellano. Y necesita alguien que lo ayude. Quiere un nieto, lo desea tanto que emprende un viaje a Buenos Aires para encontrarlo.

Emilio Barreto interpreta a este hombre, quien es además el abuelo de Iara, personificada por la joven actriz Jazmín Bogarín. Ella, con tan solo 14 años, funge de traductora en el viaje que le toca compartir con su abuelo. Porque el hombre solo habla en guaraní. Tiene 70 años y es de esos que reafirman su cultura negando el uso del castellano.

– Abuelo, yo necesito comprarme unos cuadernos para la escuela – le dice Iara. Y su abuelo responde. Cava la tierra con un palito y entierra el dinero allí. “El mensaje es que la plata sale de la tierra, porque en la cultura guaraní, el primer trabajo que tuvo el paraguayo era en la tierra, la agricultura”, refiere Barreto en una entrevista, sentado cerca de su computadora y frente a un estante repleto de libros.

Iara recibe ropa de su madre, que vive en la Argentina. No es la misma que se vende por estas tierras. Eso influye en ella tanto como la TV de ese país. “Entonces ella se forma un mundo diferente a la cultura del abuelo, y a él no le gusta pero ya no puede remediar”, señala el actor.

En el fondo, Atilio ama a su nieta, quien recibe una carta donde su madre le cuenta que pronto tendrá un hermanito. Entonces, ambos viajan hasta la Argentina. “La historia es muy linda porque en el diálogo sale un poco la historia de Paraguay”, asegura Barreto al momento de destacar el trabajo de actrices como Leticia Mancuello, Fiorenna Pitta, Eve Duarte y Jazmín Bogarín.

“Jazmín es muy buena, creativa, va a ser una gran actriz”, comenta.

“El guion es poéticamente muy bueno”, continúa el actor que fundó el grupo “La +Cara-Teatro”. Barreto describe a su personaje como un hombre que lucha por afirmar su paraguayidad y que no ostenta pretender más “porque no es una persona ilustrada culturalmente”.

Es además muy terco. A tal punto que cuando intenta vender una mercadería a un argentino, su nieta le dice cosas como que “lo jodieron de nuevo” porque no sabe negociar. “Es terco y rechaza lo que se le dice en otro idioma”, cuenta el actor.

Para reflejar una imagen auténtica, Emilio tuvo que visitar Puerto Pabla, Itá Enramada y el Puente Remanso. En estos lugares se fijaba en los gestos de los pescadores. Hasta que conoció a uno que lo invitó a almorzar con su familia. “Y ahí fui mirando el trato y entonces dije: ‘bueno, este es el perfil que me gusta'”, recuerda.

Se trataba un hombre delgado, muy bronceado, fuerte y de unos 70 años, aproximadamente.

Barreto llegó a “Guaraní” gracias a un contacto con Osvaldo Ortíz Faiman, quien le dijo que su perfil coincidía con el del personaje. Entonces le facilitó el libreto. “Leí el texto, me enganché y tome contacto con el director vía Skype, ensayábamos así y también fue él quien me pidió que corrigiera el texto por si el guaraní no estaba bien escrito o hablado”.

Para grabar, los actores viajaron a Resistencia, Corrientes, Chaco y también a la estación del ferrocarril de Buenos Aires. Y así trabajaron por casi un mes. El estreno de esta película, finalmente, está previsto para el próximo año.

Barreto (i) describe a su personaje como un hombre que lucha por afirmar su paraguayidad y que no ostenta pretender más porque no es una persona ilustrada culturalmente hablando.
Barreto (i) describe a su personaje como un hombre que lucha por afirmar su paraguayidad y que no ostenta pretender más porque no es una persona ilustrada culturalmente hablando.

Un Cristo con la boina del Che Guevara

Además de interpretar al doctor Salomoni (ex embajador paraguayo en México) en “Mangoré”, Emilio se encuentra ensayando, junto con su grupo de teatro, una obra titulada “Y Cristo volvió, che”, basada en un cuento del paraguayo Nicolás Barreto Jara, radicado en Argentina desde hace varios años. En su obra retrata el regreso de Jesucristo a un mundo desolado en donde el papa Francisco lo recibe asombrado.

Cristo lleva una boina del Che Guevara. Le pregunta la razón por la cual permitieron que el mundo se viera en tantos aprietos. Y entonces, el Sumo Pontífice convoca a un concilio en donde deciden expulsar a Jesús de la Iglesia y buscarlo… vivo o muerto. “Me llamó la atención el libro y me puse en contacto con el autor por internet (…) Vamos a hacer el estreno en Buenos Aires y Paraguay próximamente”, adelanta Barreto.

Sin embargo, un estreno como ese hoy no es posible en Santa Rita (Alto Paraná). Porque según el actor, en este distrito prohíben el guaraní. “No puedo presentar mis obras en guaraní ahí, y esa es una realidad y una pérdida de nuestra identidad”, lamenta. “Porque lo que nos identifica también es nuestro idioma”.

¿Y qué hace la Secretaría de Cultura?, se pregunta. “Gastan en cosas como Asunción Madre de Ciudades, y ¿de qué nos sirve eso si nos están invadiendo y se nos prohíbe hablar en ciudades importantes como Santa Rita? En nuestro propio país se nos prohíbe hablar en Guaraní”.

También se cuestiona el trabajo del Fondec con el teatro. Porque asegura que hace tiempo había presentado un proyecto denominado “Educación por el teatro”, que consiste en el desarrollo de talleres infantojuveniles para la creación colectiva. “Hasta ahora no me lo aprueban”, denuncia.

“El Estado no apoya la cultura, y la Secretaría de Cultura no sirve”, sentencia.

Vida y obra

Emilio Barreto nació en Villarrica el 22 de mayo de 1940. Su hermana era maestra y le enseñaba a recitar poesía. Usaba un libro de Dora Gomez Bueno de Acuña. “Y era más o menos a las 12 en que Dora recitaba, en su programa ‘Sobremesa de Gala’, que pasaban por Radio Ñandutí”, comenta Barreto al recordar a quien fuera su profesora. De esos tiempos destaca el afán de sus compañeros por verlos actuar.

Luego empezó a ver más cine. Y una vez que llegó a Asunción, en la escuela del Colegio Nacional de la Capital, se le ocurrió, junto a sus compañeros, desarrollar la obra de teatro “Mi hijo el doctor”, del dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez. “Nos pusimos a ensayar sin que nadie nos dijera, y le invitamos a un profesor a que nos viera, él era Roque Centurión Miranda”. Él los vio, y tras elogiar su trabajo, les invitó a formar parte de su Escuela Municipal de Locución de Arte Escénico, que funcionaba anteriormente en el Teatro Municipal. Entonces, Barreto fue su alumno hasta 1960, año en que el destacado director y dramaturgo falleció.

Poco tiempo después, la dictadura se encargó de cerrar esta institución. “Y nos quedamos así los alumnos, Arturo Fleitas que está hoy en Montevideo, y otros más. Y en tiempos como la Semana Santa, por ejemplo, nos poníamos a escribir, con mi hermano, una obra que se llamaba ‘La Pasión de Cristo’, para lo cual sacábamos pasajes de la biblia”.

La vida de Emilio se detuvo en los calabozos en 1965, cuando un 22 de junio lo apresaron por luchar contra la dictadura de Stroessner. También se la llevaron a su esposa, quien en esa época estaba embarazada. “Ella perdió lo que podría haber sido mi primer hijo por culpa de la tortura”, confiesa el actor. En ese entonces era estudiante de la Escuela de Técnicos Industriales.

Fue finalmente liberado a 13 años de encarcelamiento. La prisión lo dejó con muletas y sin un ojo. Sin embargo, hoy se encuentra bien y trabajando como docente. Además presenta obras con su grupo teatral. Vive junto a su esposa y su hija. Y busca difundir el mensaje de que el arte alimenta al ser humano, y que en Paraguay “tenemos mucho que mostrar”.

Entre sus protagónicos se destaca “El Invierno de Gunter”, de Galia Giménez, con quien también trabajo en “Réquiem por un soldado”. Con Manuel Cuenca hizo una serie de mediometrajes, entre los que recuerda “Caireles de Sangre”, sobre un episodio de la Guerra del Chaco.

De un tiempo a esta parte, Barreto elogia a los grupos de teatro independientes porque trabajan con sudor y pasión. Y también valora el interés que demuestran los extranjeros por nuestra cultura, subrayando el trabajo de Luis Zorraquín en “Guaraní”.

Fuente: http://www.ultimahora.com/un-terco-pescador-que-defiende-al-guarani-n826820.html

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